Vitamina C
La vitamina C, también conocida como ácido L-ascórbico, es un compuesto esencial para la vida. Tiene actividad antioxidante (anti-radicales libres), participa en la función inmunitaria y en la producción de muchos compuestos (incluidos colágeno, carnitina y neurotransmisores). Debido a su actividad antioxidante, médicos y pacientes creen que ayuda a combatir muchas enfermedades crónicas.
Su papel en la producción de colágeno la convierte en un ingrediente popular en protectores articulares.
Es un remedio de uso común para resfriados, gripes e infecciones.
Los síntomas más comunes de la deficiencia de vitamina C son la 'queratosis pilaris', en la que aparecen pequeñas erupciones en la piel, piel seca, problemas articulares (debidos a la falta de reposición de colágeno), cicatrización lenta de heridas y enfermedades frecuentes.
Las personas con mayor riesgo de deficiencia de vitamina C incluyen:
- Las personas mayores
- Personas con afecciones como: alcoholismo, anorexia, tumores, enfermedad inflamatoria intestinal, reflujo, insuficiencia renal.
- Personas que han sido sometidas a trasplante renal
- Personas con alergias alimentarias
- Fumadores
- Medicamentos: aspirina, indometacina, tetraciclina y corticosteroides.
Alimentos ricos en vitamina C:
- Frutas: cítricos (como naranjas, pomelos), kiwi, fresas, melón cantalupo
- Verduras: pimientos rojos y verdes, brócoli, tomates
Ingesta diaria recomendada de vitamina C (IDR):
- Para hombres: 95 mg
- Para mujeres: 75 mg
- Niños: 15-75 mg (dependiendo de la edad).
El límite superior tolerable es:
- Niños de 1 a 3 años: 400 mg
- Niños de 4 a 8 años: 650 mg
- Niños de 9 a 13 años: 1.200 mg
- Adolescentes de 14 a 18 años: 1.800 mg
- Adultos: 2.000 mg
Es importante no superar el límite superior tolerable (2000% de la IDR) a largo plazo para evitar efectos secundarios.